Con su habitual ironía y su despojada aparatosidad
Con su habitual ironía y su despojada aparatosidad, un artista pop, quizás el más reconocido de todos cuantos hay y ha habido, sugiere cuestiones sobre la forma en que vivimos. Andy Warhol es este extraño personaje, artista serial, renovador del mundo del arte.
Hablando de su filosofía decía Warhol:
“Creo realmente en los espacios vacíos, aunque, como artista, hago un montón de basura.
El espacio vacío es un espacio que jamás se desperdicia.
Un espacio desperdiciado es cualquier espacio con arte adentro….
Voy aún más lejos en el incumplimiento de mi propia filosofía, porque ni siquiera puedo vaciar mis propios espacios. No se trata de que me falle mi filosofía, sino que yo le fallo a mi filosofía. Incumplo más que practico lo que predico.
Cuando miro las cosas, siempre veo el espacio que ocupan. Siempre deseo que reaparezca el espacio, que se vuelva atrás, porque es un espacio perdido cuando algo hay en él…
Mi escultura favorita es una sólida pared con un agujero para enmarcar el espacio del otro lado”.
Las contradicciones aparecen y son reconocidas, aceptadas como una consecuencia más de estar vivo en el mundo que le tocó vivir, y que de alguna manera también eligió.
Me hace pensar, todo esto, cosas sobre el valor del vacío en el taoísmo y en el zen, pero no voy a hablar de eso, sí voy a sugerir al lector que se acerque a los libros de esas materias. En cambio, voy a decir que llenamos de cosas los espacios y la mente, también las cuentas de las redes sociales, llenamos todo.
Y dice Warhol a continuación:
“Deberían existir supermercados que vendieran cosas y supermercados que volvieran a comprarlas, puesto que, hasta que no se consiga un equilibrio, habrá más desperdicios de los que debería haber. Todo el mundo tendría siempre algo que volver a vender, de modo que todo el mundo tendría dinero, porque todo el mundo tendría algo que vender. Todos tenemos algo, pero la mayor parte de lo que tenemos no es vendible; hoy en día se da preferencia a las cosas nuevas. La gente debería poder vender sus viejas latas, sus viejos huesos de pollo, sus viejas botellas de champú, sus viejas revistas. Debemos organizarnos mejor. La gente que te dice que estamos desperdiciando las cosas es la que hace que suban los precios. ¿Cómo podemos desperdiciar cosas, cuando, si no estoy equivocado, siempre hay en el Universo la misma cantidad de materia, con excepción de la que se pierde en los agujeros negros?”
Para ir terminando esta nota, quizás poco ruidosa, voy a dejar que nuevamente tome la palabra Andy Warhol.
“Los países libres son estupendos, porque en efecto puedes sentarte un rato en el sitio de otro y simular que formas parte de él. Puedes sentarte en el Hotel Plaza y ni siquiera tienes porqué vivir allí. Puedes simplemente sentarte y ver pasar la gente”.
Quizás esto sea equiparable en algún punto al Wi Fi; que bueno cuando en el futuro no paguemos más y los celulares e internet sean gratuitos. ¿Puede darlo esto un país libre? ¿Qué es un país libre? ¿existe la libertad en el mundo? Creo que debe ser un estado mental, o un espacio mental. Quizá el arte tenga que ver algo con esto. Releer el zen! menos preguntas y más aguante… aguante en el sentido del vértigo, claro! Vértigo era la respuesta! Por eso el fútbol es lo que es!
De todas maneras, volviendo al Wi Fi, cuando no paguemos por esto sería bueno también que no tengamos la necesidad de pagar por boludeces menos importantes, apagar el consumismo.
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9 de enero de 2011
Edición N° 53
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